Para el cristiano estas semanas previas a la Navidad son un período temporal con una meta, un fin. Aquí radica la principal diferencia entre ambos términos.
La realidad se nos impone, e incluso en esta sociedad que pintamos tan relativista, se encienden luces como Noelia o Jan, que nos hacen pensar, creer, esperar y amar
No se puede luchar contra la individualidad; es como querer tapar el sol con los dedos de una mano; sólo funciona los primeros cinco segundos, o cuando el individuo quiere cerrar los ojos a la realidad.
Estamos, en opinión de algunos pensadores, caminando hacia el infantilismo, ese pensamiento en el que se acepta cualquier idea simple y llanamente porque el de arriba así lo dice.