La igualdad se deriva esencialmente de la igual dignidad que tenemos, y se circunscribe en ese ámbito. No puede ser destrucción de una diferencia real y evidente.
No simpatizamos, es más lamentamos la orfandad biológica, la pérdida de uno de los padres, por su fallecimiento o por su desaparición. Pero estamos provocando muchos huérfanos.