Tres componentes que siempre están presentes en este deseo natural de felicidad: tener claro mi norte en la vida, tener la firme certeza de llegar a mi fin y crecer como amado amante.
Hablo de emociones, que no es un mero sentimiento superficial. Es un sentimiento que ha pasado, en un viaje de ida y vuelta, por la inteligencia y la voluntad, por la búsqueda de la verdad y el camino hacia el bien.
El matrimonio es algo que va más allá, más a fondo. Una realidad nueva en la que los cónyuges no están unidos sino son uno, una sola carne, una nueva y única creación