San Pablo encadena cuatro exhortaciones, y las cuatro son importantes: 1. Mujeres, sed sumisas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. 2. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. 3. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso agrada al Señor. 4. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan el ánimo.
Toda vida es digna, más allá de sus posibilidades y capacidades. En Vela sabe acompañar a estos matrimonios, escucharles, amarles, y también (¿por qué no?) admirarles y felicitarles.
La paternidad responsable, en cambio, se centra en el hecho de que soy responsable de mis actos, debo responder de ellos, y no sólo ante la ley, sino sobre todo ante mi conciencia.